Thursday, February 16, 2006

OPINIÓN: Que no te cuenten cuentos ATREVERSE A DE...

OPINIÓN: Que no te cuenten cuentos
ATREVERSE A DESTROZAR GURUS
La globalización no sólo trajo los TIC’S, sino también conceptos nuevos de reingeniería, que traídos del país del norte, siempre son apetecidos por la casta dueña del capital. Por otra parte, entrando el año 2000, nuestra economía macroeconómica entronizó a un nuevo zar, Nicólas Eyzaguirre. Un súper hombre mejor que todos y nadie, que dejá una caja fiscal con ahorro del 2% estructural, un 8% promedio de cesantía (más de 750.000 chilenos) y un fuerte y fortalecido dialogo con los trabajadores, sí, correctamente, dialogo fluido con los trabajadores que hacen capital, como Luksic, Matte, Vial, Colodro y muchos otros.
Como decia Ricardo Israel, en TVO, el poder cambia, hace inhumano, inclusive a los gramchianos.
Esta claro que en los gobiernos de Freí (hijo) y Aylwin se cometierón errores, por cierto, pero no hubo cesantía de ese nivel y no se conversaba tanto con los empresarios, se privilegio a los trabajadores, independientemente de los sesgos trasnochados.
Donde comienza la cesantía entonces: SIMPLEMENTE EN EL DESPLACE DE LA REINGENIERÍA. Ejemplo.
La compañía de Teléfonos de Chile, de todos los chilenos, fue vendida a un australiano por los capitalistas populares, quién luego la traspaso a los españoles, de Telefónica España. En nuestro chilito, había que resolver una fuerte disyuntiva de Desarrollo Organizacional en esa entidad, bajo el precepto de hacer viable a la compañía. Se contrato al padre de la Inteligencia Emocional chileno, desde Silicon Valley, Fernando Flores desarrollo un proceso de cambió al interior de CTC, perdón Telefónica CTC Chile, que consistió en no hacer juicios, perseverar frente al cambió, desarrollar actitud de éxito, etc., con varios resultados:
1. Despido masivo de trabajadores de planta. (En Febrero de 2006, más de 1500 despidos a mayores de 50 años, hombres y mujeres chilenas, de diferente pensamiento, estrato y condición). Justificación: La compañía necesita desprenderse de su mejor capital humano, le pagaremos varios sueldos más, las cotizaciones que faltan, le ayudaremos a buscar otro empleo, le pagaremos un curso para reinventarlo. La compañía, será su compañía siempre, haga un buen juicio.

2. Una fuerte arremetida de la tercerización (que otros te haga la pega, te pague y te despidan), implementando el CALL CENTER para quejas, dar de baja teléfonos, discutir cobros excesivos, etc. Y Ahí el 107, 104 y 103. Dígame usted, no ha llamado aún. Lo de fondo es que este CALL CENTER, perteneciente a ATENTO CHILE (de probables capitales españoles) contrata personal que rasga el mínimo vigente, generando fuerte rotación y creame usted una tremenda calidad de vida…………………………………………………………………, pa’ los socios, gerentes y administradores en general. Justificación: Debemos dar trabajo a las nuevas generaciones, pujantes, con ganas de comprometerse con el nuevo cambio, que atinen, así desarrollaremos éxito en la actitud de nuestros colaboradores.

EL SALARIO
El padre Hurtado en su libro de Moral Social, indica “el salario es aquel que debe asegurar la mantención de la familia y que no debe estar sujeta a la ley de la oferta y la demanda”
Hace algún tiempo la Comunidad Económica Europea acusó a los productores de paltas, de domping, porque los recolectores no recibían un salario acorde al trabajo desarrollado, obligándoles sopena de no recibir más sus productos, a certificacar la actividad con y para sus trabajadores, pagar más, SE ESTABLECIO UNA BANDA, a resguardar los higiénicos, entre lo más esencial.
¿Porque otros interpelan nuestra competitividad? ¿Acaso no somos capaces?
La respuesta es la misma.. Nos hacen gueo de pato.
Propongo reforzar el aseguramiento de competencias acreditadas, en una marco de banda que obligue a la industria en general (no como una barrera de entrada) a pagar un salario digno y justo, de acuerdo a las normas internacionales suscritas, con agencias nacionales (empresas mixtas con participación de la ciudadanía) que acredite el cumplimiento de esos estándares.

CRECIMIENTO ECONÓMICO
Es loable terminar un periodo presidencial con un ahorro estructural cercano al 2%, ¿la señora Juanita ha terminado con un ahorro igual, menor o superior al del Estado?
Es increíble como la autoridad económica y el mismo presidente hablan de que a un mayor crecimiento el desempleo volverá a tasas normales.
Puede ser que el gobierno de la concertación se puso liberal. Fue más derechista e igual a RN ó acaso no logró resituar una ley de distribución del ingreso para terminar con la desigualdad, como lo hizo España a la caída de Franco.
El trabajo humano tiene preponderancia sobre el capital, ha sido y será la enseñanza de la doctrina social de la iglesia, y que no se encuentra desfasada de estos tiempos, por que ella exige, entre otros, mejor educación y mayor igualdad.

Mario Lizana C.

Monday, February 13, 2006

El Desafío Actual de la Opción Humanista Cristia...



El Desafío Actual de la Opción Humanista Cristiana
Los caminos del Humanismo Cristiano
Los chilenos y chilenas que nos hemos identificado y comprometido desde siempre con la opción humanista cristiana queremos reiterar el sentido histórico de este compromiso. El Humanismo Cristiano es una profunda corriente de pensamiento y acción, de carácter ético e intelectual, que se enraíza en el testimonio de Cristo en su mensaje del Nuevo Testamento. En la antigüedad, el medioevo y el renacimiento se nutre de la experiencia de las comunidades primigenias, de los primeros pastores, y de figuras como San Agustín, San Francisco de Asís, Santo Tomás de Aquino, Erasmo y Santo Tomás Moro. En la modernidad fueron las Encíclicas Sociales, Rerum Novarum, seguida de Quadragesimo Anno, Centesimus Annus y muchas que les siguieron hasta hoy, las que motivaron a miles de hombres y mujeres a tomar sobre sus hombros la tarea de construir en el mundo, también en Chile, una sociedad fundada en los valores evangélicos. Luego de los horrores de las dos Guerras Mundiales, incluido el genocidio provocado por el nazismo y el fascismo y el progresivo conocimiento de los escalofriantes sufrimientos humanos asociados a los socialismos reales, fue surgiendo y vitalizándose una versión contemporánea del humanismo cristiano. Entre otros muchos se distinguió especialmente el pensamiento de Jacques Maritain, quien fue en 1948 uno de los redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de las Naciones Unidas, cuyos principios son hoy reconocidos en todo el mundo, en más de 330 lenguas diferentes.

En Chile, jóvenes como Eduardo Frei M., Bernardo Leighton, Manuel Garretón, Radomiro Tomic, Ignacio Palma, Tomás Reyes y muchos más, convergieron y conformaron la argamasa desde donde propusieron un nuevo proyecto político, primero desde la Juventud Conservadora, luego desde la Falange Nacional y finalmente, desde la Democracia Cristiana. Desde su origen, una característica central de este nuevo referente fue su carácter no confesional y pluralista. Un destacado demócrata cristiano, como Jaime Castillo Velasco, fue agnóstico gran parte de su vida. Sin perjuicio de ello, fue la expresión más reconocida de la ideología y doctrina humanista cristiana en Chile. Su compromiso fue totalmente coherente y consecuente, en la teoría y en la acción, como lo demostró con su heroico testimonio por la defensa y promoción de los derechos humanos, después del golpe militar.

Tal como lo ha planteado la Conferencia Episcopal de Chile, el Humanismo Cristiano entre nosotros no es propiedad de nadie en particular. Es un patrimonio común del que nadie puede apropiarse en forma exclusiva ni oportunista, según las circunstancias políticas. Es una doctrina y una práctica que se articulan en una opción ética que permite discernir comportamientos políticos, sociales, económicos y culturales con sentido práctico, tanto en lo nacional, como en lo internacional. La opción humanista cristiana tiene consecuencias importantes en la vida de las personas: se toma un camino y se desecha otro, según su coherencia lógica y su consistencia ética. Aquello es lo que asigna credibilidad y confianza a las propuestas y comportamientos de quienes asumen rectamente la opción humanista cristiana en la acción política.

La dignidad inalienable de la persona humana, la libertad, la fraternidad, el valor fundamental del trabajo, fueron los ideales que llevaron a Clotario Blest y a Manuel Bustos a construir con generosidad y valentía, junto a muchos más de diversos pensamientos ideológicos, el desarrollo del movimiento sindical chileno. Ese mismo compromiso humanista cristiano fue el que asumieron como pastores con tanta pasión e intensidad el Padre Alberto Hurtado, hoy Santo de la Iglesia Católica, Manuel Larraín, Raúl Silva Henríquez, Enrique Alvear, Fernando Ariztía, y tantos otros. Todos ellos lo hicieron, más allá de sus diferencias con otros de su mismo credo religioso. Asumieron el compromiso personal y social de encarnar los valores del cristianismo en una sociedad como la chilena, la que pese a ser abrumadoramente católica, mostraba injusticias y desigualdades escandalosas e inaceptables -muchas de las cuales perduran- pese a las exigencias evangélicas o de un concepto secularizado de justicia y equidad.

Fue así cómo en los años 60, el testimonio práctico de estos chilenos dio inicio a la liberación del campesinado, sometido a una dominación ancestral. Lo hicieron entregando primero las tierras de la Iglesia a las comunidades de sus trabajadores. Luego se aprobó institucionalmente la sindicalización campesina, y así tuvo lugar el enorme paso político que significó dar rango constitucional al concepto de “función social de la propiedad”, para implementar una Reforma Agraria que dio dignidad a millones de chilenos y chilenas del campo. Esta opción cambió uno de los pilares fundamentales de la injusta sociedad tradicional. En esos mismos años la Promoción Popular permitió a millones de chilenos organizarse en Juntas de Vecinos y Centros de Madres para participar activamente en la sociedad. La sindicalización en los centros urbanos e industriales experimentó un salto profundo, superando el 20%, y se generó un significativo avance en las condiciones laborales de los trabajadores chilenos. El impulso al cooperativismo en el campo y la ciudad mostró en ese entonces que era posible establecer un nuevo tipo de organización, fundada en la primacía del trabajo sobre el capital. Sin embargo, esa alternativa sería destruida por la dictadura y su modelo económico “neoliberal”.

Luego de la polarización política de inicios de los 70 y de la caída del régimen democrático, los mismos humanistas cristianos esta vez encabezados por Bernardo Leighton y otros en lo político, así como por el Cardenal Raúl Silva Henríquez en lo espiritual, dieron testimonio de su rechazo al régimen de fuerza que se instauraba, y a su inevitable secuela de represión, dolor y muerte. En esos años, nos sentimos aún más interpelados por el Humanismo Cristiano. Aprendimos a valorar el aporte de hombres y mujeres de otras corrientes doctrinarias e ideológicas, también humanistas, convergiendo así gradualmente en iniciativas orientadas a mantener la esperanza en la recuperación de la democracia plena. En 1980 tuvo lugar un hito fundamental de esa lucha: Eduardo Frei Montalva encabezó el rechazo “en la forma y el fondo” a la propuesta de Constitución de Pinochet, en el acto por el No en el Teatro Caupolicán.

Las violaciones y la defensa de los derechos humanos en Chile

En esos años duros para Chile, los humanistas cristianos no callaron contra la arbitrariedad y el crimen institucionalizados. Algunos fueron asesinados, o hechos desaparecer; otros objeto de atentados, exiliados, relegados y perseguidos. Expulsados de las Universidades y de sus fuentes laborales, muchos fueron marginados de la posibilidad de desarrollarse profesionalmente. Los humanistas cristianos estuvieron junto al Cardenal Silva Henríquez en la Vicaría de la Solidaridad. Defendieron los derechos humanos conculcados, convergiendo junto a hombres y mujeres de otras raíces filosóficas para crear la Comisión Chilena de Derechos Humanos y posteriormente la Comisión Nacional Pro Derechos de la Juventud. Trabajaron en la defensa del sistema autogestionario. Respaldaron y colaboraron, primero en la radio Balmaceda, y luego en Cooperativa y Chilena, baluartes de libertad en los medios de comunicación radial, así como dieron testimonio en la prensa escrita. Las revistas Hoy, Análisis, Cauce y Apsi; el diario La Época, Fortín Mapocho y tantos más dieron la posibilidad de manifestar libremente las opiniones diferentes de los censores oficiales que controlaban la inmensa mayoría de los medios de comunicación.

En esos años, los humanistas cristianos no estaban colaborando con la dictadura. No ayudaron a impulsar el diseño jurídico ni económico de la mayor concentración de poder que haya conocido nuestra patria en su historia independiente. No fueron nombrados a dedo para controlar las organizaciones estudiantiles, sindicales, gremiales o profesionales, ni agredían impunemente a sus propios compañeros a vista y paciencia de las autoridades. No se quedaron con los bienes públicos privatizados mediante procedimientos oscuros que ellos mismos inventaron y controlaron. Menos usufructuaron de las condiciones del mercado, para especular y construir fortunas personales.

El rol de los humanistas cristianos fue clave en los procesos de convergencia social, que permitieron reconstituir y dar conducción al movimiento sindical y al movimiento estudiantil. El avance en las luchas democratizadoras se reflejaría en la creación de instancias como el Grupo de los 24, la Alianza Democrática, el Prodem, la Asamblea de la Civilidad, el Comité por las Elecciones Libres, hasta llegar a la Concertación de Partidos por el No, y finalmente a la Concertación de Partidos por la Democracia. El requisito fundamental para incorporarse a esos referentes fue siempre el de adherir a la democracia, la justicia social y la no violencia como método para poner término al régimen autoritario. El basamento angular de ese acuerdo radica, análogamente a lo señalado por Maritain respecto de la Declaración Universal de Derechos Humanos, en una “ideología práctica fundamental y en principios de acción fundamentales implícitamente reconocidos hoy, por la conciencia de los pueblos libres. Constituyen una suerte de residuo común, una especie de ley común no escrita, por la convergencia práctica de ideologías, teorías y tradiciones espirituales ampliamente diferentes”.

En estos casi 16 años de democracia reconquistada, hemos aportado, con lealtad y dedicación, al cumplimiento de los propósitos de consolidar la democracia, el desarrollo, la libertad, la equidad, la mayor justicia, la lucha contra la miseria, la construcción de una sociedad incluyente, la conformación de una cultura digna y de convivencia en paz, con plena incorporación de Chile al mundo moderno y mucho más. Esto se ha hecho con los gobiernos encabezados por Patricio Aylwin A. Eduardo Frei R.-T. y Ricardo Lagos E., desde el Congreso y a partir de la sociedad y sus organizaciones. La inmensa mayoría reconoce que Chile es hoy otro país. Ante la próxima decisión ciudadana, hemos considerado oportuno hacer público este planteamiento para hacer presente al país algunos elementos fundamentales, que siendo veraces han sido hasta ahora callados. Con respeto y serenidad, damos a conocer nuestro planteamiento.

La próxima elección presidencial

Tenemos una profunda preocupación respecto de la candidatura ahora única de la Alianza, encabezada por Sebastián Piñera. Aunque él efectivamente mostró en 1980 preocupación por la democracia votando por el No a la Constitución, sus socios principales fueron cómplices y encubridores de los victimarios, o al menos callaron o pecaron por omisión. Cuando fue más imprescindible, no depusieron sus intereses particulares para defender el valor fundamental de la persona humana. Ellos conformaron altos cuadros gubernamentales, fueron miembros de las peculiares comisiones legislativas de los años de la dictadura, y validaron y legitimaron los atropellos a los derechos humanos y la mofa a la democracia que representó la redacción y aprobación del texto constitucional de 1980. Lejos de haber un realineamiento político significativo respecto de 1988 y 1989, vemos que la Alianza se sostiene hoy en los mismos actores que sustentaron política y socialmente la “obra” de Pinochet y que siguen empeñados en su defensa.

La candidatura presidencial de la Alianza tiene como socios estratégicos a quienes han demostrado en forma reiterada que son capaces de manejar el poder sin contemplaciones. La gigantesca concentración de poder económico, social y político que representaría su eventual elección, afectaría gravemente el proceso de profundización de nuestra democracia, y sería una tragedia para el equilibrio de nuestra convivencia. Más aún, nos pone ante el peligro de un gobierno populista de derecha, semejante a los que ha sido tan nefastos en otras naciones de América Latina por sus problemas de gobernabilidad.

Estimamos preocupante para la transparencia y lucha contra la corrupción en la gestión pública, la recurrencia de importantes intereses patrimoniales y corporativos asociados a esa candidatura presidencial. Esas son condiciones que no fijan un límite claro entre el interés privado y el interés público, entre el dinero y la política. A estas alturas nos preguntamos legítimamente cómo es posible que Sebastián Piñera aún no haya declarado su patrimonio financiero y los intereses empresariales en los que participa.

El país no puede retroceder a un modelo en el que los sectores más poderosos de la sociedad, que han tenido un acceso más fácil al Estado y a las decisiones públicas, vuelvan a tener un acceso aún mayor y más privilegiado. Eso representaría un desequilibrio social y político que afectaría la gobernabilidad y la credibilidad del país.

Hacia una cultura de la solidaridad verificada en una economía de la solidaridad

Desde nuestra opción humanista cristiana, con clara consciencia de las circunstancias actuales y de las tareas que deben ser abordadas por el próximo gobierno, pensamos que sin duda serían mejor resueltas por la alternativa política ciudadana representada por Michelle Bachelet.

Para nosotros sigue teniendo total validez la tarea de construir una sociedad justa, libre y sustentada en el respeto a la dignidad de la persona humana. Nuestra tarea sigue siendo la de construir una democracia participativa, fundada en espacios públicos libres y pluralistas, adecuados a las condiciones del siglo XXI, sobre los cuales se constituya nuestra vida común. Chile requiere, especialmente ahora, deliberar sobre la política y la construcción de una ciudadanía activa y fuerte. Para el humanismo cristiano, es vital asegurar una adecuada representación de la ciudadanía en el cuerpo político. Es necesario otorgar a los diversos sectores la posibilidad de contribuir al debate y a las decisiones en los asuntos públicos. Este es un asunto fundamental de la conformación de la sociedad. Por eso el binominalismo, que es un producto del autoritarismo claramente diseñado para excluir y segregar a cientos de miles de chilenos del cuerpo político, debe terminar de una vez por todas. También los chilenos y chilenas debemos dar término a los quórum calificados de las leyes orgánicas, los que mantienen el mismo carácter de imposición y conservación del modelo autoritario que el conjunto original de la Constitución de 1980. Nos parece que Chile merece una Carta Magna que podamos discutir y debatir con plena libertad, sin miedos fundados en el temor irracional a la expresión democrática de la ciudadanía.

Necesitamos subordinar la economía a la persona humana, poniendo al mercado al servicio de su dignidad y de la del trabajo humano, por sobre la propiedad individual. Son principios superiores del humanismo la sustentabilidad social, económica y ambiental, así como la identidad cultural del país. Por eso, tenemos que avanzar resueltamente hacia una real economía social de mercado. Del mismo modo, hay que hacer efectiva la profunda igualdad en la dignidad de las personas, consensuando e implementando profundos cambios en nuestras políticas sociales, de manera de contar con un Estado que asegure el acceso a servicios sociales básicos de calidad y a una previsión social, evitando así la reproducción de las diferencias sociales heredadas.

La solidaridad y el comunitarismo, fundados en el valor de la dimensión social de la persona humana, reconoce la importancia de las comunidades y de sus organizaciones. Es por eso paradójico que una autocalificada candidatura “humanista cristiana” se aparte, en su primer enunciado programático, tan notoria y decisivamente de esta opción. Se define allí el proceso de desarrollo como la “expansión de las libertades reales de… las personas”. Bien sabemos quienes vivimos la experiencia de la dictadura que las libertades individuales son un aspecto fundamental del desarrollo, pero para nosotros el desarrollo humano es mucho más amplio que las libertades individuales de carácter económico, pues aquel se refiere a la estructuración de las identidades sociales desde las más pequeñas comunidades, como la familia, hasta el conjunto de la vida nacional. Desde la cuna hasta la vejez.

Nuestra perspectiva del Humanismo Cristiano no entiende el desarrollo del país como la sumatoria de los progresos individuales resultantes de la operación de los mercados. Nuestra visión es contradictoria con la del reduccionismo economicista liberal. Por eso, es compatible con otros humanismos laicos, evangélicos y muchos otros más, provenientes de las más variadas inspiraciones del pensamiento humano.

Reclamamos una cultura de la solidaridad y los derechos humanos. En particular, añoramos que nuestra cultura, en todas sus expresiones y en todos sus niveles, se empape de los valores y principios de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Que ellos se transformen en un elemento articulador de nuestra vocación e identidad como nación, involucrando al sistema educativo, así como a los medios de comunicación, y la acción de los organismos públicos, incluyendo el compromiso internacional del Estado con la promoción y resguardo de estos derechos.

Históricamente, los humanistas cristianos chilenos tuvieron una marcada identidad latinoamericana. Nuestro país requiere asegurar para sí un papel relevante en la región, abriendo y profundizando una agenda política latinoamericana. Sustentada en una mirada integral de sus dimensiones políticas, económicas, sociales y culturales. Una política internacional que no limite las relaciones con nuestros vecinos, en forma exclusiva y arrogante, sólo a la búsqueda de “buenos negocios”, lo que sería un desastre a mediano y largo plazo para el país. Especialmente peligrosa nos parece la propuesta de comprometer a Chile en una asociación estratégica de amplias y vagas perspectivas militares en forma casi exclusiva con los Estados Unidos, cuyo actual gobierno está embarcado en una política internacional ultra conservadora, totalmente ajena al sentir y aspiraciones de nuestro pueblo.

Creemos que los chilenos tenemos ante nosotros una tarea que no es pequeña. El país está en condiciones de dar un nuevo salto histórico. Debe elegir a una persona que pueda convocar a todos los chilenos sin exclusiones, a construir un espacio común, un lugar de todos y para todos. Una patria para todos.

Nosotros no dudamos en optar por un proyecto que asegure la promoción de un modelo de desarrollo de carácter integral, basado en principios éticos, enraizado en la historia, y proyectado hacia un mejor futuro para todos los chilenos. Para nosotros, como lo dijera con visión profunda Radomiro Tomic en 1970, el destino democrático del país se asocia indisolublemente a la cultura de la solidaridad, la mística del sacrificio y el trabajo compartido.

Por nuestra historia común y por la indispensable consistencia ético-política, los abajo firmantes entregamos nuestro apoyo a Michelle Bachelet, y confiamos que como primera Presidenta de la República de Chile, encauzará una amplia voluntad mayoritaria. Estamos seguros que entregará todas sus energías en sus cuatro años de mandato democrático al inicio de un nuevo estilo de hacer política y de construir un país: con la gente, compartiendo los esfuerzos y los frutos del sacrificio común, con un horizonte de futuro digno para todos nuestros hijos.

Invitamos a todos los humanistas cristianos a compartir este compromiso, que se enraíza en el ejemplo de las generaciones anteriores. Invitamos a los hombres y mujeres de esta tierra a construir el futuro de Chile sobre los sólidos cimientos de una cultura de la solidaridad, del trabajo y el amor a la patria.

Monday, January 30, 2006

Discurso Inaugural Sábado 21-01-06


Buenos días camaradas, bienvenidos y bienvenidas a este histórico lugar para la Zona Sur, en que hoy nos reencontramos los democratacristianos progresistas, progresistas sin distinciones mayores, sólo progresistas.
Nuestra acción política se ha basado siempre en el quehacer colectivo, entendiendo que estas acciones constituyen la vértebra de nuestro pensamiento, la que nos imprime energía en el actuar, decir lo que pensamos y hacer lo que decimos.

El pensar siempre tiene un objetivo, el de hoy es:
¿Qué Chile queremos?, es el que soñamos y por el cual luchamos?

¿Continuaremos discurseando acerca del poder, o seremos actores del nuevo cambio del poder?, estamos preparados para ello?

¿Hoy, nuestra acción política es cercana a las personas?

¿Seremos capaces de asumir nuevos liderazgos con mirada futura?

¿La relación entre el país y sus jóvenes, el mundo del trabajo y sus trabajadores y trabajadoras, el poder local y las organizaciones sociales, es la forma correcta de participación y decisión cotidianas que esperamos? Nos hemos acercado mínimamente a la igualdad entre los géneros? estos y otros temas nos plantean conflictos.

También y directamente relacionado con lo anterior nos preocupa la suerte de nuestro partido y cómo establece las relaciones en estos ámbitos: género, jóvenes, cultura, medioambiente, etc.

Nos preocupa y nos ocupa porque la democracia cristiana es el instrumento que elegimos para realizar las transformaciones sociales, políticas, económicas y culturales que nuestra patria nos demanda.

Esperamos que todos y todas quienes nos encontramos hoy aquí, contribuyamos a recrear un pensamiento, una acción política y una voz común. Esperamos también, aunar voluntades y emprender un camino que nos ayude a volver a nuestras raíces, esas que nos impulsaron a trabajar en tiempos pasados, más duros, pero más claros y que nos llevaron a ser un partido político con arraigo popular, capaz de atraer a vastos sectores de la ciudadanía. A ser interlocutor y conductor válido junto a nuestros aliados de la concertación no sólo, por los votos que nos dispensaba la población, sino que por ser un partido con propuestas progresistas, innovadoras, audaces y cercanas a la gente, cuyo fin era solamente el bien común, en la búsqueda constante de mejorar las condiciones de vida de nuestra sociedad.

Por otra parte, queremos agradecer vuestra presencia, por el agrado que nos provoca ver rostros conocidos, tan queridos, con quienes compartimos tantas luchas, riesgos, anécdotas y desafíos, en tiempos más mozos por supuesto, pero que hoy en otros tiempos también mozos continuamos en la tarea de construir un Chile mejor.

En esta hora, no buscamos elaborar una fórmula mágica que solucione problemas, sino que volver a caminar juntos con la confianza de que seguimos con los mismos sueños de un país mejor y que día a día cada uno de nosotros realiza lo imposible para lograrlo.

A ustedes, nuestros amigos y amigas, personas que compartimos una historia común, democratacristianos progresistas con esa única etiqueta, queremos invitarlos a repensar el partido para volver a ser un real aporte a nuestra sociedad, sobretodo en aquellos temas en que aún no tenemos opinión y que muchos de los ciudadanos y ciudadanas de las diferentes realidades que nos conforman como país esperan de la DC.

No queremos aparecer como inmaculados, nos distinguimos por tener las manos limpias, la frente en alto y sosteniendo hoy más que nunca la validez de nuestra ideología, el humanismo cristiano, que tiene como meta una sociedad mejor, más justa con aquellos que menos tienen y menos saben.

GRACIAS

El Tiempo


Si existe una razón para que hoy no sonría de la misma forma que hace tres meses, es la triste realidad de comprender al fin que ese fatídico dicho popular de que “nada es para siempre” es tan cierto, tan real… que encuentra su sustento histórico personal, en relatos humanos de rupturas inexplicables… que solo se basan en desgaste de los argumentos que tiene en una relación el paso del tiempo. Querámoslo o no, todos los días, llega la noche… y después de una larga noche… empieza un nuevo día. Muchos de ustedes, mis obligados lectores, pertenecemos a una corriente ideológica similar… tenemos una visión de lo social parecida. Y compartimos, entre muchas cosas, el orgullo de ser Demócratas Cristianos. Pero, existe un sentimiento imposible de borrar en los corazones y convicciones de muchos de nuestros queridos camaradas… se acaba el tiempo de la DC. El final de nuestros días, el final de la cultura humanista cristiana se acerca… y no por el desgaste de la ideología… si no por el abuso de denominación. Por la falta de conciencia… por la libertad… profana… de citar su nombre en cualquier situación, por no cuidar el real sentido de un movimiento… que vas más allá de una doctrina partidaria… si no que va en la forma en que enfrentamos nuestro día. Personalmente, cuando escucho, a mis muy queridos y queridas camaradas… hablar del dolor y la pena que les provoca ver la decadencia de nuestro partido, siento como que si todos los argumentos que utilice en su momento, para justificarle a mi familia que me unía a un partido político… en verdad, no eran más que fantasías creadas por la mente un poco inestable de un cabro chico de 18 años recién entrado a la universidad. Hable de compromiso social… enuncie la Revolución en libertad [frase que me encanta] grite acerca del perfil del político humanista cristiano…defendí lo indefendible… en ese momento comprendí que ya empezaba a parecer un político actual… pero lo más importante… hable de mis ambiciones políticas… de mis sueños personales… porque debo asumir… que mi YOYISMO… es un factor determinante en mi vida. Esas ambiciones… recuerdo que hablaba de un sistema más equitativo y democrático… de una iglesia más abierta a los temas de importancia… de una visión contemporánea racional de las temáticas y problemáticas de los seres tan iguales o distintos a mí. De las metas borradas de las mentes de mis amigos… de las frustraciones. De los lamentos. De los futuros triunfos.Camarada. Usted quizás ni sabe quien soy… no tengo un cargo… no tengo un nombre principesco… no tengo un padrino muy famoso… es más… ningún candidato recuerda mi nombre… pero lo que me llama a escribir esto, no es una disposición política… es una convicción… es un deseo… es mi segundo llamado. Nunca, jamás, he aprobado la deserción… no la comparto… prefiero morir en batalla, que vivir con la vergüenza de la retirada. Yo, no dejare, que las ideas de mi demencial alma… sean más que ruidos en el aire… que mis palabras… sean más que susurros en la actualidad. Que lo que quiero… se pierda y escriba en un libro… que lo que me mueve… se muera y sea yo testigo de su entierro… prefiero morir en ella… antes que ser otro deudo con flores y ropa oscura.Es usted camarada… el o la militante común… ese o esa que en sus años de Juventud revolucionaba su tiempo… es usted camarada… que hoy enciende la poca luminosa flama de la Juventud Demócrata Cristiana… el o la camarada que esta en las reuniones comunales… que se pregunta día a día… ¿Por qué soy Demócrata Cristiano? ¿Por qué tanto orgullo de mi ideología marciana? Ese o esa camarada… es la ultima esperanza de que esto no termine… despierte… muévase… grite. Nos están matando el partido… están acabando con nuestra lucha… con lo que siempre hemos cuidado… nos están quemando el orgullo… fusilando lo que defendemos… y usted aun sentada o sentado en su casa… criticando… ¿criticando?... no hará nada mi comandante… si no sale de su trinchera… no servirá de nada su critica si no abandona su comodidad… su asiento reservado en el entierro. ¿Qué espera?... ¿Espera llorar… Espera decir… Ya no se puede hacer nada?.... HOY SE PUEDE HACER MUCHO… hoy tenemos que hacer todo de nuevo… hoy ya no tenemos nada… hoy somos los nuevos arquitectos de nuestra ideología… debemos levantarnos desde lo más profundo… para superar el cielo… para llegar más allá… en donde los egos personales y las deudas políticas que manchan nuestra DC… son más que un mal recuerdo… de un pasado que jamás volverá.Joven camarada… Militante de nuestra Juventud… es hoy cuando debes salir, es hoy cuando debes pelear… porque tu y tu gente… estén mejor… que exista al fin… de una vez y para siempre… un partido que represente a todos… no solo a la juventud admirada… si no que también a esa que no les gusta mostrar… a esa juventud que para ellos no es digna… solo porque no ocupan su tiempo en estudios… y los usan en sus trabajos… Esa política… es la que debemos reconstruir… que no se dude nunca más de nuestro compromiso… seamos VIGENTES ICONOS DE LA LIBERTAD DE NUESTRA GENTE… seamos la ventana de ayuda ante las injusticias… seamos los verdaderos impulsores… de la LUCHA POR LA JUSTICIA. Joven y querido camarada… sea usted… la mentora… el mentor… de la nueva y real Juventud Demócrata Cristiana.Usted, ya conocido camarada… entregue a las juventudes su espíritu… su temple… entregue sus metas… entregue su experiencia… sea usted el maestro de los nuevos lideres… sea usted… la piedra de formación de la nueva fuerza… nada se construye sin el conocimiento de alguien superior… sin el tiempo de alguien superior… porque es usted… quien sabe mejor que nadie… lo que podría pasar. No sea usted, victima de la inercia actual del sedentarismo ideológico… del NeoCristanismo… ese que habla de piedad y clemencia… pero quita la mirada a un indigente. No abandone hoy, lo que construyo ayer solo porque esta viendo que se esta viniendo abajo.Somos nosotros, queridos y queridas camaradas… los que construimos el futuro… molestos del presente… y extrañando la magia la pasado… Nada es para siempre, pero el tiempo es eterno… los sentimientos nunca mueren.

Suerte y cariños,

Fraternalmente.
Alejandro A. Araya
JDC San Joaquín

11/IF 26/11kme